A tabasco, Lo que Hizo Núñez en ISSET no tiene M, Por Juan Ochoa Vidal.

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Juan Ochoa Vidal

Era domingo, hace diez días ya. Pasaban de las once y media de la noche. Y en casa, emergencia médica, con un familiar que es pensionado de ISSET que está grave desde hace más de tres años. Deseché en principio la intención de llamar al doctor Juan Antonio Nemer para solicitarle el apoyo con una ambulancia, porque pensé que ya no estaba como director del hospital, si bien me consta su profesionalismo, su entrega a la institución.
Llamé entonces al doctor Fernando Mayans Canabal, un tanto preocupado porque quizá lo despertaría. Antes que nada, la disculpa y, enseguida, la petición. Para nuestra sorpresa, el ex senador nos respondió que se encontraba en ese momento ¡en una reunión de trabajo en las oficinas centrales del ISSET! Sí. Ahí tenía a su lado a su equipo de colaboradores. Acto seguido, me indicó: llámale al doctor Nemer.
Así lo hice. Me dio muchísimo gusto saber que él permanece en su cargo, al igual que los también médicos y subdirectores de turno, Reynaldo Ruiz Zárate y Víctor Manuel Rodríguez.
Desde hace ya mucho tiempo he visto de cerca el enorme esfuerzo que realiza el personal médico y de enfermería del ISSET, sobreponiéndose ante las enormes carencias y la natural irritación de familiares de los pacientes. Han tenido que aguantar incluso mentadas de madre y amenazas diversas. Francamente, hacen lo que pueden con los medios que tienen a su alcance.
La problemática de fondo tiene como explicación el saqueo, el enriquecimiento ilícito por parte de las administraciones estatales.
Mi primer contacto directo con ISSET, por la enfermedad de mi familiar, lo tuve en la década de los noventas, cuando era gobernador Roberto Madrazo Pintado. Lo que vi en esa época ya era muy malo. Se fue agravando bajo los regímenes de Manuel Andrade (el de los golpes de pecho) y empeoró con Andrés Granier y Arturo Núñez, quien incrementó las cuotas que se cobran a los derechohabientes, supuestamente para recuperar el fideicomiso del ISSET.
Pero eso nunca se hizo: Finanzas recogía ese dinero y lo desapareció. No existe tal fideicomiso. ¡Ladrones que son! Y los directores del instituto han sido cómplices del delito, al menos por omisión.
Este martes, ISSET informó que recuperó el control de las 18 farmacias que la anterior administración concesionó a una empresa privada. Ahora vuelven a ser de su propiedad y serán operadas con su personal, “con la finalidad de garantizar de inmediato el abasto de medicamentos y mejorar la atención a los más de 208 mil derechohabientes”.
“Con esta medida incrementaremos el abasto gradualmente y vamos a transitar hacia un servicio de mayor calidad, para beneficio de los trabajadores y sus familias”, informó Mayans.
Por lo que nos consta y desde luego por lo que ha informado el director general, de entrada al ISSET le hace falta mucho dinero para contar con material de curación y permanente abasto suficiente de medicamentos y equipos, y más personal.
La concesión de la farmacia representó un gran negocio -uno de muchos- para Amet Ramos y su socio Núñez. Sí: mencionados en ese orden, porque al parecer aquél le tenía pisada la cola al gobernador y por eso hacía y deshacía. Otro día que tenga más espacio le cuento más.
Mayans llegó a meter orden. Tiene el conocimiento y el carácter para tal efecto. En estas cuatro semanas ya identificó qué es lo que está mal, en dónde está la corrupción y quiénes son los trabajadores de la institución que hacen lo que pueden, así como la necesidad de mejorar y ampliar la infraestructura. El gobernador Adán Augusto López Hernández verá cómo consigue los recursos.

Twitter: @JOchoaVidal

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