A Tabasco, granier, en sueños, Por Juan Ochoa Vidal.

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A Tabasco.

Granier, en sueños

Juan Ochoa Vidal

A sus 71 años, luego de cinco en la cárcel -”aunque las rejas fueren de oro…”- Andrés Granier Melo camina en su anhelo de reivindicación. Quienes cuestionan al régimen en turno y probablemente también el ex gobernador, al parecer están convencidos de que podría recuperarse para el PRI la presidencia del municipio que representa a bastante más de una tercera parte del padrón electoral de Tabasco.
Para muchos, como es común que aquí suceda, en el olvido quedó todo lo malo que hizo, porque en la comparación con su compadre Arturo Núñez Jiménez dícese que es blanca paloma. El punto central radica en la pregunta: ¿la percepción ciudadana en cuanto al desempeño de Evaristo Hernández Cruz y la presunta “purificación” del “bondadoso” químico serían suficientes para que MORENA pierda la joya de la corona?
Cuando llegue el momento nos encontraremos, es previsible, ante escenarios inéditos. De antemano, ante una ciudadanía que todavía hace tres años demostró cómo pasa del amor al odio en poco tiempo, se observa que desde las altas esferas locales de ese partido se cuida con esmero la relación con el veleidoso Evaristo, quien cual el peleador callejero que siempre ha sido titubeará cuando sienta que debe presionar y hasta romper si no le dan lo que quiere.
Debe descartarse que se dé esa ruptura. Es probable que el edil no concluya su periodo, porque se le encamine hacia una diputación local o federal por la vía más cómoda, y allane la vía para que esté en condiciones de sucederle en el cargo otro morenista, ya sea José Antonio de la Vega, Jesús Alí de la Torre, Manuel Rodríguez González, Mario Llergo Latournerie o, como se decía antes, algún “tapado”.
En 2021, el partido en el poder contará con estructuras promotoras del voto y con el “efecto Amlo” para conservar Centro y la mayoría de las otras posiciones en juego en Tabasco, incluso si Evaristo continúa en la trayectoria que tiene ahora, con cierta aceptación por un lado mas con creciente decepción y rechazo como en su momento le sucedió a Gerardo Gaudiano Rovirosa, otro que sueña con reivindicación.
En conclusión, no es lo mismo el Andrés Granier que en los albores del siglo se le coló a Roberto Madrazo Pintado para ser alcalde de Centro, y que en 2006 pudo derrotar a César Raúl Ojeda Zubieta en la contienda por la gubernatura, mediante mapacherías en las que son expertos Manuel Andrade Díaz y muchos que hoy se avergüenzan de su pasado priista, que el de hoy quien francamente debiera estar conforme con su estatus.
Ya no es el mismo químico quien luego de presumir que derrotó políticamente a Obrador, caminó entre el agua en la gran inundación de 2007 y fue mostrado a través de imágenes televisivas y la descripción en la radio como una especie de santo redentor del edén. Tampoco es el Granier que pactó con Núñez la elección de 2012, pensando que compraba impunidad traicionando al partido que lo hizo alcalde y gobernador.
Tampoco es el mismo que vendió a la opinión pública el arribo de dos cruceros turísticos como si se tratase del surgimiento de un boom turístico; que creo el hoy quebrado Transbús, que usufructuó en varias ocasiones recursos del Fonden, que creó junto con Andrade la más grande cantina en el malecón, que antes obsequió unas 300 mil bicicletas; que hundió al ISSET, que llevó a la quiebra a Tabasco y fue responsable de la incesante emergencia en el sector salud, y que hizo ricos, muy ricos, a varios.
¿Votarían por él para alcalde los pensionados y jubilados a quienes dejó de pagarles, solo porque Núñez resultó peor? ¿Haría campaña con sus 400 pares de zapatos, mil camisas, 400 pantalones, 300 trajes, todo de diseñador, los cuales compró en tiendas exclusivas de Los Angeles y en la Quinta Avenida en Nueva York?
Hay quien dice que después de todo no fue tan corrupto e ineficiente como otros, por lo que sí se merece y tiene la oportunidad de recuperar Centro para el PRI, y remolcar a los demás candidatos de ese instituto en 2021.
No ha transcurrido mucho tiempo desde que la valiosa priista Gina Trujillo pensó que el llamado voto de izquierda se dividiría favoreciendo al PRI, y de que Andrade se sobrevaloró. Gaudiano aún sueña.

Twitter: @JOchoaVidal

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