A Tabasco, Adán y sus leales, Por Juan Ochoa Vidal

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Juan Ochoa Vidal

 

¿Lealtad? ¿O hipocresía y conveniencia? La Real Academia Española la define así: 1. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. 2. Amor y fidelidad que muestran a su dueño algunos animales, como el perro y el caballo. 3. Legalidad, verdad, realidad.
No lo especifica el diccionario, pero en política y administración pública lealtad equivale a resultados, eficiencia, honradez.
Por ahora, a propósito de la conmemoración de la Marcha de la Lealtad, solo podemos concluir que Adán Augusto López Hernández la espera, en esos términos, de parte de todos aquellos a quienes brindó la oportunidad de tener un espacio en este ciclo que apenas inicia.
No sabemos de todos, aunque sí identificamos a manzanas podridas, como el diputado Tomás Brito, ex saqueador de Cárdenas. Entonces, solo podremos referirnos a quienes ya conocemos por su historia de vida y fama pública:
Erasmo Martínez Rodríguez, ex director del Instituto Tecnológico de Villahermosa, ex secretario de Educación, ex director general del sistema de educación tecnológica del país y por segunda ocasión director del Colegio de Bachilleres de Tabasco, no solo posee demostrada capacidad y formidable trayectoria, sino que garantiza oficio político y perfil académico.
A todas luces, también porque ya antes han participado honorablemente en la administración pública tabasqueña y no tienen cola que les pisen y sí resultados positivos, también garantizan lealtad: Carmito Torruco Jiménez, Saúl Plancarte Torres y Roberto Villalpando Arias, alcaldes de Huimanguillo, Balancán y Macuspana, respectivamente. De los demás ediles no sabemos. Tampoco de otros diputados.
Fernando Mayans Canabal, hoy director del ISSET, dejó buena huella como subdirector del Hospital Juan Graham, diputado local, diputado federal y senador, además de ser médico cirujano gastroenterólogo con el más alto perfil profesional. Carlos Alberto Vega Celorio, director de Conalep Tabasco, ha sido subsecretario de Administración del Estado y alcalde de Tenosique, entre otros cargos. El gobernador cree en él.
Enrique Priego Oropeza es un hombre honorable quien gobernó a Tabasco doce meses, luego de haber sido secretario de Gobierno. Dedicado a su notaría, él ya no quería participar en la función pública, pero por lealtad a su amigo el gobernador decidió desempeñarse como magistrado y fue elegido para presidir el Tribunal Superior de Justicia.
Angel Mario Balcázar Martínez rindió cuentas sin cuestionamientos en la Procuraduría General de Justicia. Después se hizo cargo de su notaría y desde campaña se le vio colaborando muy de cerca con Adán. De esa cercanía habla el hecho de haber sido él quien recibió la encomienda de presentar la lista de funcionarios de la nueva administración estatal, en donde actúa como subsecretario de Gobierno.
Brazo derecho del gobernador es su secretario de Gobierno, Marcos Rosendo Medina Filigrana, quien hace poco como diputado local demostró, una vez más, que es hombre de definiciones, para nada de dobleces o convenenciero.
Cuando presidió la Junta de Coordinación Política del Congreso local, a José Antonio de la Vega Asmitia sus adversarios, incluso Manuel Andrade, lo investigaron a más no poder, con el afán de encontrarle algo sucio. El ex gobernador y otros se quedaron con las ganas. Adán lo nombró secretario de Desarrollo Energético porque igualmente le garantiza resultados, honradez y, obviamente, lealtad.
Y es tanta la confianza que le tiene Adán, que el fiscal general Jaime Lastra Bastar coordina todo el tema de seguridad en Tabasco.

Twitter: @JOchoaVidal

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