A Tabasco, A la espera de la transformación, Por Juan Ochoa Vidal.

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Juan Ochoa Vidal
En pleno inicio de la primavera tabasqueña, la expectativa es enorme, los recursos públicos son muy limitados, la desesperación agobia a cientos de miles de coterráneos y se anhela que comience a concretarse la recuperación. El gobernador Adán Augusto López Hernández adelanta que con CFE el 23 de marzo se anunciará en qué términos se dará el “borrón y cuenta nueva”, así como el esquema tarifario prometido.
Son tiempos difíciles para (casi) todos, en este Tabasco que desde hace demasiado tiempo vive tiempos de emergencia, con recesión económica (crecimiento negativo al -6.3), con alta incidencia delictiva común y reciente ajuste de cuentas entre mafiosos.
Se tiene la esperanza de que Andrés López Obrador nos ayudará, pero cualquier persona medianamente informada sabe que el Presidente de la República recibió una administración no solo quebrada sino en un contexto global adverso y, por otra parte, las cuantiosas inversiones anunciadas para Tabasco conllevan un proceso y plazos de realización. La pregunta continúa siendo: ¿y cómo le hacemos al corto plazo?
Aquí, los bancos tienen una cartera vencida enorme. Las empresas están en serias dificultades y son solo unas cuantas las que registran ingresos aceptables. Urge la inyección de dinero a la economía tabasqueña. Por el lado de gobierno esto no se producirá en este primer semestre del año de manera significativa. Ya el secretario de Finanzas, Said Mena, dijo que si hubiere solicitud de empréstito sería para después de junio.
La administración estatal estará recibiendo hacia finales de marzo las primeras participaciones federales, y entre entonces y abril esa derrama austera bajará a ayuntamientos, universidades, organismos gubernamentales. Empero, durante bastante rato las necesidades continuarán siendo muchas y las respuestas limitadas. Sí: no es como en principio se pensó que ocurriría.
El gobernador contempla también que el arribo de inversiones y, a su vez, la administración estatal hará lo que pueda, hasta donde se pueda, con el dinero que esté disponible.
Así, por ejemplo, en Balancán anunció Adán que en coordinación con el gobierno de Saúl Plancarte Torres se logrará este año la mecanización de diez mil hectáreas para que ese municipio recupere su vocación agropecuaria.
En Balancán, por cierto, el gobernador puso énfasis en una realidad: el ayuntamiento recauda por concepto de cobro de agua potable apenas 70 mil pesos mensuales. Los ciudadanos de los diecisiete municipios nos quejamos por la falta o deficiencia de servicios, pero evadimos el pago de predial, agua, drenaje, entre otras contribuciones.
Allí, el gobierno estatal interviene ahora mismo en auxilio para hacer un pozo profundo y desazolvar 4.5 kilómetros de un brazo del Usumacinta que pone en riesgo el abastecimiento del vital líquido. Se trabaja con maquinaria prestada por particulares.
Entre otras acciones, Adán Augusto reinauguró una veintena de centros de salud que Plancarte construyó cuando fue alcalde a inicios de siglo, pero que los posteriores ediles abandonaron. Pese a la “sequía”, Plancarte les metió 6.2 millones de pesos.
Y el drama ecológico
La mortandad de manatíes en los Bitzales representa la manifestación multifactorial de lo que viene sucediendo no de ahorita, sino de mucho tiempo atrás y que se complica por el cambio climático, advirtió la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Josefa González Blanco, al presentar junto con Adán Augusto López Hernández el programa “Ríos Saludables: Bienestar de las Comunidades Ribereñas y Conservación del Manatí”.
No solo se enfoca en la solución inmediata de la contingencia de los Bitzales, ubicado en Macuspana, sino que además atenderá la dimensión social del problema y atacará el daño ambiental provocado por la mano del hombre, explicó el gobernador, en presencia del alcalde Roberto Villalpando Arias.
Twitter: @JOchoaVidal

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